19.1.18

Maria Wine. Paz

Duermo sin dormir
vivo en tu soledad
con mi soledad
Una cosa es cierta
y es que dos juntos
son y serán uno-más-uno
Y también que este más
nunca será un menos

Espero respuesta
luz o tinieblas
El llanto está cerca
está siempre preparado
La alegría acostumbrada a la desilusión
vela un poco más lejos
Veremos
quién llega primero

Me duele
mostrarte que me duele dentro
Reprimo mi necesidad de queja
pienso en rojo
aunque voy de negro

Hago zapatillas de musgo para los dos
y la sombra de una caricia que nunca recibí
me la lavo
con los recuerdo de otras caricias

Navego por un río somnoliento
Mi cuerpo es mi barco
Pequeñas olas me acunan
El cielo es un retrato tuyo
Descanso con los brazos en cruz
Descanso en paz.

[Lövsus i moll, 1979]


De "El eco"
    

18.1.18

Louise Bogan. El poeta debe perseverar

El poeta debe perseverar en el reconocimiento de las dificultades de su tarea, no menos que de sus recompensas. En una época de general pesimismo, no debe avergonzarse de su íntima alegría, ni debe tampoco dar fe a los edictos y manifiestos de negociantes, filósofos, historiadores o combatientes. Mucho mejor para él será que atienda a la voz animosa de Marcel Raymond, inteligente crítico moderno, cuando dice: "Sostener que la poesía no tiene apenas influencia en nuestro tiempo es cegarse a la evidencia de que, a partir del romanticismo, y en particular desde 1912 hasta 1927, el poeta ha ejercido a menudo un papel de vigía. Es cierto que su poesía tiene escasos lectores y que a veces ella misma los desanima; sin embargo, esta poesía registra las menores alteraciones de la atmósfera, hace el gesto que otros imitarán y desarrollarán (escritos que serán leídos y premiados) y es la primera en pronunciar la palabra esperada".


Del ensayo "Poesía norteamericana 1900-1950"
     

17.1.18

Anne Brontë. Night*

Noche

Me encanta la silenciosa hora de la noche,

En la que que los dichosos sueños pueden presentarse,
Revelando a mis ojos encantados
Lo que no pueden bendecir mis ojos despiertos!
Y entonces una voz puede hacer llegar a mi oído
Aquello que la muerte hace tiempo silenció;
Y pueden aparecer esperanza y éxtasis
En lugar de dolor y soledad.

Frío en la tumba durante años ha yacido

A quien ver mi dicha fue,
Y sólo los sueños pueden traer de nuevo
Al querido de mi corazón junto mí.



Night

I love the silent hour of night,
For blissful dreams may then arise,
Revealing to my charmed sight
What may not bless my waking eyes! 
And then a voice may meet my ear
That death has silenced long ago;
And hope and rapture may appear
Instead of solitude and woe. 

Cold in the grave for years has lain
The form it was my bliss to see,
And only dreams can bring again
The darling of my heart to me. 


16.1.18

Victoria Ocampo cita a Susan Sontag

"Toda mujer ya 'liberada' que acepte con complacencia su situación de privilegio se hace cómplice y participa de la opresión de las demás mujeres. De esto acuso a la gran mayoría de las que han hecho una carrera en las artes y las ciencias, en las profesiones liberales y en la política."


Susan Sontag






De "Susan Sontag y una encuesta"
De "Testimonios. Décima serie: 1975-1977"
   

15.1.18

Carmen Martín Gaite cita a Carolina Coronado

Siendo aún casi una niña, Carolina Coronado traducía así su bloqueo frente a la letra escrita:

   Yo me siento violenta y comprimida,
   como el niño que hablar quiere y no sabe;
   una cosa en mi alma está escondida,
   vivo abrumada por su peso grave.
   Un concierto suave
   escucho en mis sentidos,
   cual si dentro de mí hubiera sonidos.

Cómo poner concierto a esa algarabía confusa de sonidos, sofocados en el mismo momento en que intentan encontrar la puerta de la jaula que los aprisiona? Lo que estaba preguntando la poetisa romántica era: A qué reglas dialécticas tengo que atenerme? Porque no lo sabía.


De "Desde la ventana"

14.1.18

Erica Jong sobre Anaïs Nin

Las generaciones futuras la descubrirán con el mismo entusiasmo que sentimos nosotras al descubrir a Virginia Woolf, a Colette, a Simone de Beauvoir, a Edna St. Vincent Millay, a Jean Rhys, a Zora Neale Hurston, a Angela Carter, a Sylvia Plath y a Anne Sexton.
Otorgará confianza a aquellas escritoras que necesiten validar un tema propio en su obra.



De "El incesto y Anaïs Nin"

En el libro "Qué queremos las mujeres"
    

13.1.18

Friederike Mayröcker. 5. con Scardanelli

En el fondo de tu boca, entonces
cuándo sabe la golondrina que llega la primavera
de noche rascas tú como lluvia en mi ventana yo
tendida despierta pienso en las medianoches abrazadas
a las tardes, hace muchos años esas bolas brillantes las
ovejas en el prado del oscuro cielo


De "Scardanelli"
    

12.1.18

Adrienne Rich. Por qué rechacé la medalla nacional de las artes

3 de julio, 1997

Jane Alexander, Directora
Fundación Nacional de las Artes
1100 Avenida Pennsylvania
Washington, D.C. 20506

   Querida Jane Alexander,
   acabo de hablar con un joven de su oficina, quien me informó de que se me había elegido para ser una de las doce personas que recibirán la Medalla Nacional de las Artes en una ceremonia en la Casa Blanca en otoño. Le dije enseguida que yo no podía aceptar tal galardón del Presidente Clinton o de la Casa Blanca porque el sognificado mismo del arte, como yo lo entiendo, es incompatible con la cínica política de esta administración. Quisiera aclararle el significado de mi rechazo.
   Cualquier persona familiarizada con mi obra desde el inicio de los años sesenta en adelante sabe que yo creo en la presencia social del arte -como algo que rompe el silencio oficial, como voz para aquellos y aquellas cuyas voces son ignoradas, como un derecho humano innato. a lo largo de mi vida he visto movimientos por la justicia social ampliar el espacio del arte, el poder del arte para romper la desesperanza. En las últimas dos décadas he sido testigo del impacto, cada vez más brutal, de la injusticia racial y económica en nuestro país.
   No hay una simple fórmula que relaciones el arte con la justicia. Pero sé que el arte -en mi caso el arte de la poesía- no significa nada si simplemente decora la mesa para la cena del poder que lo mantiene rehén. Las radicales disparidades de riqueza y poder en Norteamérica se están agrandando a una velocidad devastadora. Un presidente no puede rendir honores de manera significativa a determinados artistas elegidos simbólicamente mientras la gente, en su mayor parte, está tan deshonrada.
   Sé que usted se ha comprometido en una lucha seria y desalentadora para destinar subvenciones del gobierno a las artes, oponiéndose a aquellos cuyo miedo y sospechas del arte son abiertamente represivos. Finalmente, no creo que podamos separar el arte de la dignidad y esperanza humanas en general. Mi preocupación por mi país es inseparable de mis preocupaciones como artista. No podría participar en un ritual que me parece tan hipócrita.
   Sinceramente,
   Adrienne Rich


Se envía copia al Presidente Clinton


De "Por qué rechacé la medalla nacional de las artes"
En "Artes de lo posible"
     

11.1.18

Angela Carter. Una señora muy señoreada y su hijo en casa

   -Obligada a recluirme en mí misma, me volví estudiosa: me hacía ocho kilómetros hasta la biblioteca pública con los zuecos resquebrajados. Leía, leía, leía. Lo que fuese, todo lo que pillase... (...)
   "Pero era una adicta sin remedio, tanto valor tenían para mí aquellos libros que los llevaba a cuestas pegados al corazón, debajo de la camisola andrajosa fruto de la caridad de la parroquia, pero encima de la capa de papeles de periódico en la que mi madre nos envolvía para que no pasasemos frío, y que renovábamos cada otoño.
   "Mi mente creció en la oscuridad como una flor. Pero mi aislamiento aumentó. No podía transmitirles a mis padres mi amor, mi fascinación, mi auténtica avidez de cosas para el espíritu, para el intelecto... ni a mis profesores, puesto que los detestaba. 


De "Una señora muy señoreada y su hijo en casa"
De "Obra temprana"
En "Quemar las naves"
    

10.1.18

Françoise Sagan. Ay! cómo se había equivocado...

Ay!, cómo se había equivocado durante todo este tiempo! Pero en fin, qué ser humano, poderoso o miserable, no se ha levantado al menos alguna vez en su vida con el corazón latiéndole, aterrado ante la precariedad de las cosas, la fragilidad de los suyos y su muerte ineludible? Qué ser humano, nacido por azar como todo el mundo o, poniéndose en lo mejor, deseado por un padre y una madre, no se asustaría ante la idea de esta vida tan dependiente de sus pobres capacidades, físicas o mentales que, por supuesto, hubiera deseado diferentes? Distintas. Claro, todo esto se sabe, y morir ahora mismo o más tarde no es ningún drama. Claro. Nuestro espíritu se ha acostumbrado a la muerte, pero para más adelante, siempre para más adelante, lo que da cierto sosiego a sus temores. Y el quid, lo doloroso, es morir enseguida. Esto, esto es intolerable.


De "Un disgusto pasajero"