20.11.17

Maxie Wander. Doris: Soy alguien

Treinta años, maestra de primaria, un hijo, casada

Cuando encuentran a alguien que no sabe decir que no, de pronto te caen encima mil obligaciones. Y entonces tienes que sacar tiempo de la nada para atender tus intereses: labores, esbozar dibujos para tapices, leer o grabar con usted esta conversación. Está ya en marcha la cinta? Ay, Dios. Si no me vigilo, digo cada tontería... Luego me pongo mala al oírme. Hay que controlarse.


De "Buenos días, guapa"
     

19.11.17

Magda Szabó. Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía...

Hoy en día sé algo que en esa época aún desconocía: que el cariño es una emoción desarticulada por excelencia, y por eso se resiste a ser dosificada con prudencia. Es inútil pretender regular cómo debe encauzar cada uno sus afectos: no hay fórmulas que valgan.


De "La puerta"
    

18.11.17

Margaret Atwood. En aquel entonces las mujeres no estaban protegidas...

En aquel entonces las mujeres no estaban protegidas.
Recuerdo las reglas, reglas que no estaban escritas pero que cualquier mujer conocía: No abras la puerta a un extraño, aunque diga que es un policía; en ese caso, pídele que pase su tarjeta de identificación por debajo de la puerta. No te pares en la carretera a ayudar a un motorista que parezca tener un problema; no frenes y sigue tu camino. Si alguien silba, no te vuelvas para mirar. No entres sola de noche en una lavandería automática.



De "El cuento de la criada"
     

17.11.17

Doris Lessing. Coger una noticia y ver...

Coger una noticia y ver cómo hechos y números cambian día a día. O cómo se le da distinto énfasis en los distintos periódicos. O cómo un tema puntero se desarrolla hasta la saciedad durante semanas, y literalmente desaparece de la noche a la mañana, después de lo cual es imposible conseguir algún tipo de información al respecto.


De "Dentro de mí"
    

16.11.17

Ana Blandiana. Nada es casualidad

Nada es casualidad:
Ni el latido del cuerpo,
Ni el fruto en la rama,
Cuando todo me duele
Como la miel en la colmena,
Como la sal en el mar,
Y todo está diseñado para matar
La niña que yo era.


De "El sol del más allá"
     

15.11.17

Janet Flanner. Comtesse de Noailles

Cuando estaba inspirada escribía sin más atavío que sus ropajes de angustia, pasión, elegancia y grandes conclusiones humanas que visten a los escasos interpretes de la lira realmente dorada.


De "Comtesse de Noailles"
    

14.11.17

Jeanette Winterson. Fruta Prohibida

Como la mayoría de las personas, viví mucho tiempo con mi madre y con mi padre. A mi padre le gustaba ver los combates de lucha libre y a mi madre discutir de lo que fuera. Mi madre ocupaba el rincón de los inocentes y eso era lo único que contaba.
Tendía a secar las sábanas más grandes los días más ventosos. Quería que los mormones llamaran a la puerta. en una ciudad proletaria colgó de la ventana una foto del candidato conservador en plena campaña electoral.
En su vida oyó hablar de sentimientos contradictorios. Existían los amigos y los enemigos.

Los enemigos eran: El demonio (en todas sus manifestaciones)
                   Los-de-al-lado
                   El sexo (en todas sus manifestaciones)
                   Las babosas
Los amigos eran:   Dios
                   Nuestra perra
                   Tía Madge
                   Las novelas de Charlotte Brontë
                   Las pastillas contra las babosas

y yo, al menos al principio. Me habían criado para sumarme a ella en el concurso de tópicos con el Resto del Mundo. Tenía una actitud misteriosa hacia la procreación; no se trataba de que no pudiera sino, más bien, de que no quería. La amargó mucho que la virgen María se le anticipara. Por eso decidió que su mejor opción era adoptar una expósita: yo.


Principio de "Fruta prohibida"
    

13.11.17

Torborg Nedreaas. Es terrible pensar en...

En fin, es terrible pensar en... la desdicha que se introduce sigilosamente en tu interior con su fría sombra antes de siquiera oír sus pasos.


De "Nada crece a la luz de la luna"
    

12.11.17

Lucia Berlin. Espera un momento


El tiempo se detiene cuando alguien muere. Por supuesto se detiene para ellos, quizá, pero para los que sufren la pérdida el tiempo se desquicia. La muerte llega demasiado pronto. Olvida las mareas, los días que se alargan y se acortan, la luna. Hace trizas el calendario. No estás en tu escritorio o en el metro o preparando la cena para los niños. Estás leyendo People en la sala de espera de un quirófano, o temblando en un balcón mientras fumas toda la noche. Miras al vacío, sentada en el cuarto de tu infancia con el globo terráqueo sobre la mesa. Persia, el Congo Belga. El problema es que cuando vuelves a la vida normal, todas las rutinas, las marcas del día a día parecen mentiras sin sentido. Todo es sospechoso, una trampa para adormecernos, para volver a arroparnos en la plácida inexorabilidad del tiempo.



De "Espera un momento"
uno de los cuentos de "Manual para mujeres de la limpieza"
    

11.11.17

Gioconda Belli. No me arrepiento de nada

Desde la mujer que soy
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas
dechado de virtudes
hacendosas buenas esposas
que me deseara mi madre.
No sé por qué
toda mi vida me he pasado rebelando
odio sus amenazas en mi cuerpo
la culpa que sus vidas impecables
por extraño maleficio
me inspiran;
me rebelo contra sus buenos oficios,
los llantos nocturnos debajo de la almohada
a escondidas del esposo
el pudor de la desnudez bajo la planchada y
almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de sus espejos;
levantan un dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quisiera ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable,
sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción invisible
entre lo que debió haber sido y lo que es
he invertido numerosas batallas morales,
batallas inútiles de ellas contra mí
-ellas contra mí que soy yo misma-
Con la "siquis adolorida" me despeino
trasgrediendo las ancestrales programaciones
desgarrando a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños
porque me atrevo a ser esta loca falible, tierna y vulnerable
que se enamora como puta triste
de causas justas, hombres hermosos y palabras juguetonas
porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada
e hice el amor sobre escritorios en horas de oficina
y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso con el que los genes
de todos mis ancestros me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en los que me hundo;
en las mañanas cuando no más abrir los ojos
siento las lágrimas pujando,
a pesar de la felicidad
que he conquistado finalmente
rompiendo estratos y capas de roca terciaria
y cuaternaria,
veo a mis otras mujeres sentadas en el vestíbulo
mirándome con sus ojos dolidos
y me culpo por la felicidad.
Irracionales niñas buenas
me circundan y danzan sus canciones infantiles
contra mí;
contra esta mujer
hecha y derecha
plena
esta mujer de pechos en pecho
y anchas caderas
que, por mi madre y contra ella
me gusta ser.


En una antología