17.12.17

Marguerite Yourcenar. Ciertas peticiones...

Ciertas peticiones habían sido rechazadas, otras concedidas, por el contrario, pues lo malo es que, en ocasiones, los deseos de cumplen con el fin de que se perpetúe el suplicio de la esperanza.


De "El denario del sueño"
     

16.12.17

Siri Hustvedt cita a Jane Austen

-... No recuerdo haber abierto un libro en mi vida que no tuviera algo que decir sobre la inconstancia femenina. Las canciones y los proverbios hablan todos de la volubilidad de la mujer. Pero quizá usted dirá que todos ellos están escritos por hombres.
-Puede que sí lo diga. Sí, claro que sí, y por favor no haga usted más referencia a los ejemplos de los libros. Los hombres tienen todas las ventajas a la hora de contarnos su propia historia. Han recibido la más esmerada educación a la que se pueda acceder; la pluma siempre ha estado en sus manos. No admitiré que los libros sean prueba de nada.


De "Persuasión" de Jane Austen
citado por Siri Hustvedt en "El verano sin hombres"
 

15.12.17

Jane Kenyon. Los primeros ocho días de una barba

1. Una página de signos de admiración.
2. Una clase de cadetes atentos.
3. Un grupo de anguilas.
4. Viajeros suburbanos de pie.
5. Una cama de clavos para el fakir.
6. Astas de banderas de países desconocidos.
7. Ciempiés descansando en sus laureles.
8. Las uñas de la cara.



En "Lengua de madera
(antología de poesía breve en inglés)"
     

14.12.17

Ana Blandiana. El calendario

El calendario que yo misma
Escribo en la pared
Es la única cosa que temo
de verdad en la tierra.
Cada noche mi mano
traza feliz un círculo en torno al número del día:
Rojo para la poesía,
Verde para la prosa,
O bien tiembla, avergonzada y medrosa,
Y hace un aspa
Sobre el día expulsado del tiempo.
De este modo,
Mi vida se acorta
Por lo ignoto perdido en el vacío
Sobre lo que no he sido capaz de escribir
Ni una letra que lo pueda anclar al ser.
Mi vida se acorta
Con cada día no protegido por el círculo rojo
O por el círculo verde,
Porque todo lo que no se escribe
No existe.


De "El reflujo de los sentidos"
    

13.12.17

Mercè Rodoreda. La plaza del diamante

La Julieta vino expresamente a la pastelería para decirme que, antes de rifar el ramo, rifarían cafeteras; que ella ya las había visto: preciosas, blancas, con una naranja pintada, cortada por la mitad, enseñando los gajos. Yo no tenía ganas de ir a bailar, ni tenía ganas de salir, porque me había pasado el día despachando dulces, y las puntas de los dedos me dolían de tanto apretar cordeles dorados y de tanto hacer nudos y lazadas. Y porque conocía a la Julieta, que no tenía miedo de trasnochar y que igual le daba dormir que no dormir. Pero me hizo acompañarla quieras que no, porque yo era así, que sufría si alguien me pedía algo y tenía que decirle que no.


Principio de "La plaza del diamante"
     

12.12.17

Sofía Casanova. Soneto

Te conozco, aunque llegas recatada
de la ilusión amiga con el manto,
porque, a través de ese fingido encanto,
tu faz miro de sombras coronada.
Te ve el hombre al nacer, por ti olvidada
no hay existencia; en horas de quebranto
quién en tu pecho no vertió su llanto!
dónde irás, que no seas esperada!
En la infancia te hallé por vez primera,
y ya en la juventud, contigo vino
a brindarme su luz la primavera...
Tristeza, pues que a ti me unió el destino,
pon tu mano en la mía, compañera,
y sigamos el resto del camino.


De "Fugaces"
    

11.12.17

Grace Paley. Pero acaso eso no ocurre en todas partes?

Pero acaso eso no ocurre en todas partes?, dijo Fe. Si dices algo tan simple como: «Solamente hay ocho mujeres en el Congreso», o si mencionas la palabra «patriarcado», siempre hay uno que te dice: «Ah, sí?, pues mira a Margaret Thatcher, o mira a Golda Meir.»


De "El instante precioso"
De "Más tarde, el mismo día"
En "Cuentos completos"
    

10.12.17

Siri Hustvedt cita un poema de Emily Dickinson

   
     Olvidaré la gota de Angustia
     que ahora me abrasa, que ahora me abrasa!

El poema 193 de Emily Dickinson acudió en mi ayuda. Dirección: Amherst.


De "El verano sin hombres"
    

9.12.17

Gioconda Belli. Conjunción

Afuera
la noche agazapada
aguarda como un tigre
el salto mortal a través de la ventana,
en este recinto donde doliosamente
hago surgir del aire las palabras
me asombra la latente presencia de un beso sobre la pierna.
No hay nadie sólo mi cuerpo solo
mi cuerpo y los cabellos extendidos en imágenes
estoy yo y están ellas
las mujeres sin habla
esas que mis dedos alumbran
esas que la noche se lleva en su aliento de luna.

Mujeres de los siglos me habitan:
Isadora bailando con la túnica
Virginia Woolf, su cuarto propio
Safo lanzándose desde la roca
Medea Fedra Jane Eyre
y mis amigas
espantando lo viejo del tiempo
escribiéndose a sí mismas
sacudiendo las sombras para alumbrar perfiles
y dejarse ver por fin
desnudadas de toda convención.

Mujeres danzan a la luz de mi lámpara
se suben a las mesas dicen discursos incendiarios
me sitian con los sufrimientos
las marcas del cuerpo, el alumbramiento de los hijos
el silencio de las olorosas cocinas, los efímeros tensos dormitorios
mujeres enormes monumentos me circundan
dicen sus poemas cantan bailan recuperan la voz
dice: No pude estudiar latín no pude escribir como Shakespeare.
Nadie se apiadó de mi gusto por la música
George Sand: Tuve que disfrazarme de hombre,
  escribí oculta en el
nombre masculino.
Y más allá Jane Austen acomodando las palabras de "Orgullo y Perjuicio"
en un cuaderno en la sala común de la parroquia
interrumpida innumerablemente por los visitantes.

Mujeres de los siglos adustas envejecidas tiernas
con los ojos brillantes descienden a mi entorno
ellas perecederas inmortales
parecieran gozar detrás de las pestañas
viendo mi cuarto propio
el nítido legajo de papeles blancos
la negra electrónica máquina de escribir
los estantes de libros
los gruesos diccionarios
el cenicero de ceniza
el humo del cigarro.

Yo miro los armarios con la ropa blanca
las pequeñas y suaves prendas íntimas
la lista del mercado en la mesa de noche

siento la necesidad de un beso sobre la pierna.


En una antología
     

8.12.17

Florbela Espanca. Ay, arránquenme el corazón....

Ay, arránquenme el corazón
Que todo está ya deshecho!
Cada pedazo un puñal
Que traigo dentro del pecho!




De "María de las Quimeras"